Divagaciones de la vida cotidiana |
|
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2005.
Viene hacia mi, hace unos minutos la he visto mirándose al espejo, no hacía nada, solo mirarse, por lo que deduzco que vendrá con una de esas preguntas trampa en las que la respuesta nunca es la correcta. Cuando entre dos personas hay un problema económico, la amistad o lazos familiares que pudiera esxistir entre ambas va desapareciendo de forma propocional a la cantidad disputada. A raiz de la anterior divagación, me surge otra, ¿Por que hay personas que si tienen un amigo que trabaja en una tienda, pretenden que les hagan descuento? Muchas veces durante una conversación decimos o nos dicen varias veces el mismo comentario, ya sea poqrue llama la atención o se piensa que es gracioso, al no ver los resultados deseados se vuelve a repetir, siendo cansino el resultado final. Siempre me he preguntado, como algunas veces se recuerdan frases que ilustres personajes de la historia dicen antes de morir, sobre todo si ese personaje es asesinado y no hay nadie más con él, salvo su asesino, la verdad es que nunca me fiaría de un asesino cuando me asegure que una de sus victimas ha dicho una frase trascendental, pero bueno, es solo una opinión personal, no creo que haya muchos historiadores que estén de acuerdo con esto. Siempre hay un periodo de tiempo en el que nuestra inventiva decae de forma inexorable, son días en los que estamos necesitados de musas que nos den un poco del licor de la inspiración. Un freelance lleva chaqueta y corbata, es más fashion y cobra más. Todos hemos tenido nuestros años en los que nos daba igual la repercusiónes de nuestros actos, siempre exigiendo para nosotros y olvidando por completo que existe otro mundo que no es el nuestro. Siempre que recordamos esos años en los que no tenbíamos ninguan responsabilidad y más de una vez hemos deseado volver a vivirlos. No se por qué pero hasta ahora no me ha fallado esto; entre dos personas por muy dispares que sean sus gustos siempre hay un grupo musical que les guste a ambos. Cualquier cosa que exista en este mundo tiene su sociedad protectora. A todos aquellos autoploclamados personas muy inteligentes que despreciais a cualquier persona que está sentada en un bar tomando una cerveza y viendo un partido de un deporte de masas, afirmando que el vulgo (para vosotros) no podría mantener una conversación coherente (para vosotros), solo haceros saber que la acumulación de cantidades ingentes de información, de cualquier tipo, no es indicativo de una inteligencia superior, pero si que podría provocar un colapso cerebral. ¿Por qué si nos cuentan (Ya sea por accidente o de forma fortuita) el final de una película que queremos ver siempre nos acordamos de este y, sin embargo, nos resulta más fácil olvidar el final de otra que hemos visto? Todos exigimos nuestros derechos, pero nunca nos acordamos de nuestros deberes. Por muy bien que hagas algo para contentar a un grupo de personas, siempre habrá quien se queje. Aunque regalemos dinero. En cuanto nos pidan un favor para hacer algo, la misma persona nos requerirá para el mismo favor de forma indefinida y sin volver a pedirlo, en caso de negarnos por cuarquier tipo de razón, ya sea la lógia de "Estoy harto de hacerte siempre el mismo favor." o cualquier otra del tipo excusa ("Ahora no puedo porque...") nunca será aceptada de buen grado por la persona parásito, es más nos increpará por habernos negado a hacerles el favor. Siempre digo que en un partido de fútbol el que recibe más patadas es el que alardea de ser bueno. Creo que hay muchas personas que piensan que porque alguien les da el si quiero ya pasa a ser como un objeto que ha adquirido al igual que si se compraran una televisión o un traje nuevo, cuando a estas personas se les dice "ya no quiero más" no asumen que quién se lo ha dicho es alguien y no un objeto que pueden romper si no les funciona correctamente. Creo que para hacer algo que no tenemos muchas ganas de ponernos ello pero estamos obligados, o se hace en el momento o se termina prolongando en el tiempo de forma indefinida hastiándonos cada vez más. Suena el despertador, otro día más, transcurre un tiempo incierto hasta que me doy cuenta que ya me he aseado, vestido, desayunado y salido a la calle a la espera del autobús, creo que a veces me paro delante de la tele para ver las noticias si me sobra tiempo, aunque no podría afirmarlo con total seguridad, subo al autobús, busco un asiento, lo encuentro, la persona que está delante echa el asiento atrás de tal forma que solo entra mi cuerpo, no mis piernas, ¿O he sido yo el que se ha encajado ahí? bueno realmente no me importa pues siempre me siento de lado para poder seguir con el ritual, apoyo la cabeza en la esquina que forma el respaldo del asiento y el cristal de la ventana, creo que duermo algo o el vehículo se teletransporta en un abrir y cerrar de ojos, lo siguiente que recuerdo es que me he sentado en otro autobús que nos deja en el edificio de la compañía donde se haya mi departamento, estoy seguro que he pasado por un torno donde he introducido mi tarjeta de seguridad, o eso o lo ha hecho alguien por mí, el autobús para, me bajo, creo que ya soy consciente de mis actos, siempre pienso que ese momento es igual que si nos anestesiaran y esperaran a que se nos pasase el efecto para torturarnos, mi mirada intenta buscar la maravillosa visión de la muchacha de las oficinas de la planta superior que siempre se baja del autobús con nosotros, por desgracia hoy no ha venido, voy a cruzar la puerta de apertura automática, la puerta no se abre completamente me golpeo el hombro con ella, y es ahí, en ese momento, cuando estoy completamente seguro que hoy no va a ser un buen día, no odio mi trabajo, pero hay días en los que no nos tendríamos que despertar. - Buenos días. - Digo esbozando una sonrisa con los pocos músculos de la cara que han despertado. Es una práctica habitual que alguien que va a saltarse un paso de peatones cuando hay gente intentando pasar de levantar la mano para pedir perdón de algo que todavía no ha hecho, como si dijeran "Me voy a pasar el paso de peatones por el forro, si pasas ya es tu responsabilidad, no la mia". Creo que también vale que si atropellas a alguien, mientras agoniza, levantar la mano para pedir perdón, así quedamos exculpados, la culpa es del peatón por pasar cuando no debía. Estoy apoyado en la máquina de café esperando a que esta me sirva uno, miro hacia el cubículo donde está el vaso llenándose. En ese momento entra nuestro protagonista por la puerta, va lanzado hacia la máquina con una tarjeta para servirse café en la mano y apuntándola hacia la ranura donde debe insertarla, ni siquiera ha reparado en mi o en la gente que espera su turno, ni ha notado el ruido que hace la máquina mientras sirve un cafe o del vaso que hay colocado en el cubículo para él estos son detalles sin importancia, se para delante de la máquina y dirije su tarjeta a la ranura, entonces se percata de algo curioso, alguien ya ha introducido una tarjeta ahí, durante dos largos segundos nuestro personaje mira las dos tarjetas, la colocada y la que sostiene en la mano, no puede creerlo, la máquina está siendo utilizada, luego gira sobre si mismo y se va, todo el mundo se mira. |