Nos vigilan, pero no nos vigilan
Es bastante incómoda la situación en la que alguien tiene la mirada perdida en un punto, o está mirando a alguien en concreto y nosotros estamos en medio, es una sensación de estar vigilado pero sin estarlo realmente, porque la persona que mira no nos presta atención alguna, aunque aparente hacerlo. Lo peor es que si se acerca, quizás para saludar a alguien que está a nuestra espalda, la persona que nos ha "engañado" sí se percata de nosotros en el momento que hacemos el ademán de saludar o decir algo, quedando en ese momento la situación quizás más absurda.
0 comentarios