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Divagaciones de la vida cotidiana

Pero que inteligentes podemos llegar a pareceer

Cuando nos explican un enigma o algún tipo de juego en el que debemos agudizar nuestra mente para conseguir la solución y en el cual hemos fallado, siempre estamos deseosos de hacerle ese juego a alguien, como para demostrar lo inteligentes que somos, pues al que le hemos hecho el juego no lo sabía y le cuesta resolverlo, o no lo resuelve, nos sentimos como si fueramos inteligentísimos, porque sabemos la respuesta de algo que nos ha resultado complejo realizar. También es curiosa la expresión cuando alguien resuleve el enigma, como si dierámos el beneplácito de una sabiduría equivalente a la nuestra, o cuando lo plantean delante nuestra y decimos, "ya se la respuesta" o algo parecido, dándonos alardes de ser inteligentes.

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