El papel de regalo (Parte II)
Bueno para contestaros a los comentarios de la divagación de ayer me dispongo a hacer otra nueva. Me gusta contestaros uno a uno con otro comentario, pero hoy por ser viernes, voy a probar algo nuevo.
Creo que cada persona es distinta a la hora de recibir regalos, siempre que se regala algo hay que saber que le gustaría recibir y cómo quiere que le sea presentado. Un regalo, por muy bueno que sea, no le sienta igual a una persona u otra, por supuesto odio regalar cosas típicas como una colonia o una corbata, un regalo es para sorprender a algiuen con algo que le va a gustar.
A mi me gusta envolver los regalos, por supuesto, con un papel que no indique el origen del presente, por eso no me gustan nada los papeles de los centros comerciales, aunque también el envoltorio puede no ser precisamente de papel, pero claro, esto ha de hacerse a personas que sepamos que les va a divertir verlo. Por ejemplo, recuerdo una vez que envolvimos con papel de aluminio el regalo a una amiga, el objeto en cuestión era un peluche, pero envuelto parecía una patata asada, hasta le dimos una cuchara, junto al regalo, se rió un montón con la ocurrencia, lo hizo porque sabíamos que sería así que no se ofendería con la sorpresa.
La sorpresa es algo muy importante, el presentar el envoltorio sin que a simple vista o agitándose se pueda saber que es. La verdad es que eso me gusta bastante hacerlo, pues aunque la persona sepa lo que le vas a regalar, al ver que la envoltura no coincide con la forma que pensaban durante unos instantes ponen cara de sorpresa, esa cara en la que se puede discernir algo de ilusión, el motivo para lo que se supone que se hacen regalos.
0 comentarios