Divagaciones de la vida cotidiana |
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Cuando llamamos al número de atención al cliente siempre tendemos a pagar nuestra frustración con la pobre muchacha que está al teléfono. Por favor, cuando vayais a hacer eso recordad, las muchachas qeu están ahí tienen un miserable sueldo y solo están ahí porque al que realmente deberíamos oir no tiene el valor suficiente de dar la cara, escudándose tras una mujer. Siempre he deseado que un día llame y la telefonista que me atienda me dé el número de teléfono del que la explota, entonces si que se iba a enterar el comilón que es un cliente insatisfecho. |