Divagaciones de la vida cotidiana |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2005.
Dícese de aquel deporte cuya base sea el caer o saltar de grandes alturas y cuya lesión mínima en caso de accidente sea rotura de hueso. Sobre los secretos siempre he tenido una teoria que explica como puede ser que al final se sepan, veamos, supongamos que le contamos un secreto a alguien de nuestra confianza, que sabemos perfectamente que nos guardará un secreto, muy bien, el problema viene ahora, seguro que esa persona tiene a alguien que le es también de confianza, alguien al que sabe que si le contara un secreto no se lo diría a nadie y le cuenta nuestro secreto, seguramente esta última persona tambien tiene otro confesor de mucha confianza, así que al final tenemos que todo el mundo ha compartido nuestro secreto. Así que si algo es secreto para ti, solo debes saberlo tu, el contarlo es prácticamente decir que se está deseando que se conozca. Siempre he preferido ver a una mujer con lencería antes que completamente desnuda, no se, me gusta el hecho de que la ropa íntima te permite imaginar lo que cubre, o imaginar como lo descubres. Me he estado fijando que cuando alguien tiene una herida o una dolencia, aunque el lugar esté tapado, siempre se señala el lugar, es curioso y por supuesto una divagación de lo cotidiano. Es como si nos sintieramos de forma instintiva el dar a conocer los lugares donde tenemos cicatrices, un orgullo el tenerlas. Estos últimos días me ha agradado saber que hay pueblos que gobiernan, aunque sea poquito, pero lo suficiente como para hacer saber a los que los gobiernan (Comilones de la olla gorda) que el pueblo siempre decide y que no se tragan nada que no saben lo que es por mucho que les pongan anuncios en los que salen personajes famosos recitando unos versículos que carecen de valor. Hay una cosilla que me intriga, si todo el mundo dice odiar la denominada televisión basura, y todo el mundo dice que no ve programas del ese estilo ¿Por qué entonces todo el mundo habla de ellos y son los programas más vistos? Veamos, si algo no me gusta no lo veo, más fácil si para dejar de verlo solo hay que pulsar un botón. Ojalá fuera tan fácil eliminar de nuestra vista todo lo que odiamos. Muchas veces tenemos asumidas cosas a las que no damos importacia, formas de ser o comportamientos que cuando pensamos sobre ellos decimos, "Bah, que más da, me da igual" el problema es que muchas veces si alguien nos cuenta eso que asumimos nos sienta como si nos dieran con un bate en la cabeza. La verdad es que es muy curioso, pero pasa muchas veces. Muchas veces se dice, "He preferido el libro a la película." o viceversa, cuando lo verdaderamente importante es que ambos hayan sido buenos, sin importar cual fuera para nosotros mejor, ya que si ambos lo han sido quiere decir que hemos disfrutado dos veces con algo que nos gusta, ya sea por el libro o por la película. Por supuesto no solo hay que centrarse en el libro o la película, también puede ser el videojuego, el cómic o cualquier otro tipo de manifestación audiovisual, claro, lo importante es que nos ha gustado utilizar nuestro tiempo de ocio en ello. No se si a mi lector y medio le ha pasado alguna vez que no ha podido terminar de leer un libro o una película o cualquier otro tipo de material con el que se nos cuenten historias, no por que sea muy malo o que no se consiga encontrar tiempo para terminarlo, sino porque se tiene verdadero pánico de acabarlo, ese miedo de conocer un final que puede no gustarnos, por ser demadiado cruel o demasiado atípico, tanto, que no podría ser aceptado por nuestras mentes. No se si es que me meto demasiado en los libros o películas que leo o veo pero ya me ha pasado varias veces, de no querer aceptar un final que puede que no sea el más justo. Coche negro, todo negro, circulando de forma verdaderamente imprudente, en su interior dos personajes sin camisa con cordones de oro al cuello, los dos con gafas de sol negras y con los codos lo más hacia fuera posible de la ventanilla se acercan mirando hacia la acera, moviéndo la cabeza de arriba a abajo siguiendo el compás de la música que llevan puesta a un volumen un poco alto, para que todos disfrutemos de su música. - Mirad mi carro - Pensará el conductor. - Mirad el carro de mi colega en el que estoy montado. - Pensará su fiel copiloto. Esperan ansiosos cruzarse con una mirada de envidia, o con alguien que les suponga una amenaza para sus vidas, como un niño, o una persona mayor, alguien con quien cebarse si se tienen que bajar para aporrear alguna cabeza. Se van alejando en su carro, no han apartado la vista de la acera, tendrán tortícolis, supongo. Va caminando por la calle, todo lo ilumina a cada paso que da, los chicos se giran para adularla y ella contesta con una alegre sonrisa que hace ruborizarlos, pues se sabe guapa y no lo oculta tras unas vestiduras que dejan ver aquello que no debería ser para unos privilegiados. Posando su mirada en un mar de náufragos ocultándose tras una estela de humo que deja un cigarro que aprieta entre sus labios, quizás busque una promesa cumplida o solo quiera olvidar por un momento una vida que le ha traido por un camino angosto del que ya no se atreve a salir, pues teme no volver a encontrarlo si tropezara una vez más. Vieja vitrina cargada de recuerdos anclada a la sombra de un árbol, observa satisfecha la llegada del buen tiempo, satisfecha de haber recopilado los correctos obsequios que dejará al nuevo amanecer. Cuando voy a sacar dinero a un cajero automático siempre me ocurre lo mismo, escasos tres o cuatro metros de este, aparece alguien que va a sacar dinero también, y por lo tanto tengo que esperar, claro si tienes a alguien delante sacando de un cajero habrás de esperar a que efectue varias operaciones, porque normalmente si te ven esperando, será suficiente motivación para realizar varias operaciones. Odio esos momentos en los que realizamos una proeza o simplemente sucede un hecho curioso y no hay nadie más para verlo, solamente nosotros y lo acontecido, esperando durante unos segundos en silencio a que alguien aparezca y se quede sorprendido de lo que hemos conseguido. Cuando algo aparece en televisión cada trece minutos adulando su majestuosidad, no la que tenía antes sino la que tiene ahora por ser de interés comercial para algún directivo de la cadena, lo que quiere decir, que se pone de moda, es curioso que si le decimos a alguien "Eso lo haces(ves,oyes,pones,comes,bebes,...) porque ahora está de moda" casi siempre se suele responder una frase parecida a "No, si esto me gustaba de antes, siempre lo he hecho (visto,oido,puesto,comido,bebido,...)". Aceptémoslo, hay cosas que nos gustan porque nos la machacado una y otra vez, como cuando oimos un disco de música que al principio no nos gusta demasiado, pero conforme lo escuchamos una y otra vez nos va agradando más, eso supongo que también lo saben los directores de marketing. ¿Por qué se dice inculto a alguien que no sabe escribir bien una palabra o que desconoce un hecho histórico, pero no se dice de alguien que no se sabe la tabla del siete? Eso de que el diós ese tiene un plan para cada uno, me ha parecido siempre una chorrada, en muchas ocasiones, cuando veo a personas que no deberían ni catalogarse como tales, disfrutando de una vida llena de privilegios, siempre me viene a la cabeza Stephen W. Hawking y el como se desaprovecha un cuerpo cuando alguien podría darle mejor uso. Cuando nos explican un enigma o algún tipo de juego en el que debemos agudizar nuestra mente para conseguir la solución y en el cual hemos fallado, siempre estamos deseosos de hacerle ese juego a alguien, como para demostrar lo inteligentes que somos, pues al que le hemos hecho el juego no lo sabía y le cuesta resolverlo, o no lo resuelve, nos sentimos como si fueramos inteligentísimos, porque sabemos la respuesta de algo que nos ha resultado complejo realizar. También es curiosa la expresión cuando alguien resuleve el enigma, como si dierámos el beneplácito de una sabiduría equivalente a la nuestra, o cuando lo plantean delante nuestra y decimos, "ya se la respuesta" o algo parecido, dándonos alardes de ser inteligentes. Me he fijado que cuando dos personas discuten nunca llegan a ningún sitio, creo que se debe a que cuando alguien se enzarza en una discusión nunca atiende a razones y mucho menos a las que le propone su contendiente, por lo que no se obtiene nada por discutir, a lo más es a saber quién es el que grita más alto ya que al parecer las discusiones se resuelven cuando uno de los dos queda afónico o no puede competir a gritos, y por lo tanto, adjudica la victoria a su rival. También me he fijado que cuando los gritos son muy altos ya no se intenta convencer al rival, sino insultarlo, pues si nuestro rival no tiene razón lo más coherente es proferirle insultos. Bueno algunas veces se llega a las manos, pero eso es cuando los contendientes ven que no pueden hacer nada, que gritan igual de alto y se han aburrido de dialogar. Me gustaría saber la cara que ponen las personas a las que llamo por teléfono justo antes de coger el auricular, he observado que muchas veces ponen unas caras de asco cuando alguien les llama al móvil o a un teléfono fijo y luego hablan con sus interlocutores de forma cordial, supongo que viendo estas gesticulaciones se sabría más o menos lo que piensa la gente de los demás. La verdad es que o me creo eso de que alguien tenga un arma para defenderse o porque las colecciona, un arma está creada para matar, no tiene otro fin y al poseer una puede uno verse tentado a utilizarla, "Voy a probar a disparar a unas latas" "Uh, que bien, a ver si puedo darle a ese pájaro" |